El Gato Territorial
Territorio felino: el gato territorial
El gato es territorial y su origen es salvaje, y los que convivimos con gatos podemos asegurar que este “salvajismo” les perdura siempre. Un cazador solitario que, en cambio, parece haberse adaptado muy bien a nuestras casas.
El
gato lleva siendo parte de la vida doméstica desde el Antiguo Egipcio, solo
que a lo largo de la historia ha cumplido papeles muy distintos en la vida de
los humanos.
Y se ha adaptado en cierto modo a convivir con nosotros,
sobre todo si somos su fuente principal de alimentación, y también de
cariños.
Pero las raíces de los gatos se mantienen mucho más
arraigadas que en otros animales domésticos. Una de ellas es la que los humanos
hemos decidido llamar territorio felino.
¿Qué es el territorio felino?
Cuando en la etología se empezó a usar el concepto
territorio se refería más a una superficie que comprendía el área vital
típica de un animal, pronto se dieron cuenta que el territorio era el conjunto
de zonas utilizadas para funciones muy precisas.
El territorio felino es ahora entendido como un conjunto
de campos territoriales, un espacio empleado por el gato que está dividido
en un número variable de superficies destinadas a funciones concretas.
¿Cómo se divide el territorio de un gato?
Los campos territoriales de los gatos pueden clasificarse en
dos campos siempre presentes y un campo que puede ser ocasional:
Campo de actividad. El gato tiene una actividad precisa en él, como puede ser cazar (o jugar), comer, hacer sus necesidades, etc. Dentro de un mismo campo suelen haber zonas distinguidas que no comparten actividades, por ejemplo: el espacio de comer con el de eliminar.
- Campo de aislamiento. El gato utiliza este campo para retirarse y evitar el contacto. El más común es su espacio para dormir (que en gatos castrados puede ser compartido), pero también puede ser el campo de aseo o de lactancia. Algunos gatos menos socializados utilizan el campo de eliminación como campo de aislamiento
Campo de agresión. De los tres, este es un campo que puede
ser ocasional, ya que no hay zonas funcionales en él. El campo de agresión es
en el que cualquier intrusión puede acabar en agresión por parte del gato. Por
ejemplo, cuando un gato está herido puede tener una zona en la que no permite
que nada ni nadie se le acerque
Los campos están unidos por caminos que el gato va
formando desde bien pequeño, y no suelen romperse a no ser que se vea forzado a
ello.
Un gato en libertad tiene campos probablemente mucho más
amplios que un gato doméstico, pero el gato doméstico también delimita estos
campos en el espacio en el que dispone.
Para que el gato pueda tener bien definidas estas zonas, nosotros también debemos colaborar. Es obvio que si le ponemos el rascador, el comedero, la cama y el arenero todo junto será más difícil para el gato establecer cómodamente sus campos territoriales.



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